Altagracia de la Rosa: “Mis primeros años en la escuela fueron muy buenos”

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    SANTO DOMINGO.- El amor por la enseñanza y la educación hace que muchos maestros, a la hora del retiro, empiecen a sentir la cosquillita de la nostalgia. Es el caso del profesor Altagracia de la Rosa, quien afirma que las casi cuatro décadas que dedicó al magisterio pasaron muy rápido.

    Afirma que fue retirado oficialmente con 33 años en el sistema, pero fueron 38 los que pasó impartiendo clases y aún mantiene el entusiasmo de seguir aportando al sistema junto aquellos actores que tienen en sus manos el futuro de la educación.

    “Me siento con el ánimo y el deseo de servir a la educación en cualquier área que sea necesaria”, sostuvo.

    Su vocación por enseñar y ser maestro lo llevó a la escuela El Caimito de Yamasá, donde comenzó a trabajar como voluntario en el 1974, a la edad de 18 años.

    En el cuatrienio siguiente continuó laborando como profesor interino de varios planteles, cubriendo licencias médicas de profesores hasta que, en 1981, fue designado como maestro, en la escuela El Placer, del mismo municipio.

    Su nombramiento en el magisterio se produjo inmediatamente terminó sus estudios en la escuela Normal Félix Evaristo Mejía, en Santo Domingo

    Luego, continuó impartiendo docencia en los centros educativos San Antonio, El Mogote, para luego retornar a la escuela El Caimito, donde pasó alrededor de 20 años como director y terminó su servicio en el sistema educativo tras ser jubilado con el Decreto 279-17.

    Mientras laboraba en las escuelas no paró de estudiar y obtuvo la licenciatura, seguido de un post grado y una especialidad en administración educativa.

    Recuerda que sus primeros años en las aulas fueron muy buenos y entusiasta.

    “Fueron años muy bonitos, en los que sientes dar algo por la Patria y tener cada día una escuela mejor, motivada a seguir unido con el sindicato, con la lucha, hasta lograr contribuir con el fortalecimiento de la educación”, sostuvo.

    En ese sentido, exhortó a los maestros activos a ver la educación con un sentimiento patriótico, con el interés de dar el cien por ciento y mejorar sin importar las circunstancias.

    Considera que el docente debe hacer su trabajo con amor, altura y entrega sin importar cuánto ganes, ni quienes dirigen, sólo hay que enfocarse en la meta que persigues, porque el trabajo de la educación no tiene precio, según afirmó

    La jubilación

    El profesor de la Rosa fue jubilado con el Decreto 279-17, junto a otros tres mil 199 maestros, a quienes el Instituto Nacional de Bienestar Magisterial (INABIMA) ha estado entregado los recursos del Plan de Retiro Complementario (PRC).

    Explicó que los fondos del PRC los invirtió en la compra de terrenos para la siembra de cacao y frutos menores, proyecto que es respaldado por su familia.

    Confesó ser amante de la naturaleza, y luego del retiro ha vuelto al campo a cultivar la tierra y revivir la época en que creció junto a su familia de origen humilde.

    Las labores agrícolas, asegura, las alterna con el interés de mantenerse informado de los procesos políticos y sociales, y realiza obras comunitarias.

    De la Rosa tiene cuatro hijos profesionales que procreó con su esposa, la también profesora jubilada con 33 años, Ramona Muñoz.

    Departamento de Comunicaciones

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