Maestra jubilada Juana Reynoso Sánchez, “Ahora dedico más tiempo a mi familia”

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    SANTO DOMINGO.- Juana Reynoso Sánchez es una de los 1,268 maestros jubilados del decreto 192-17, que recibió el beneficio del Plan de Retiro Complementario, el pasado mes de noviembre, por parte del Instituto Nacional de Bienestar Magisterial (INABIMA).

    Muy convencida del rol que desempeñó como docente durante 34 años ininterrumpidos en el sector magisterial, dice a boca llena que cumplió la misión de impartir “el pan de la enseñanza” a miles de niños y jóvenes.

    Hoy, como maestra jubilada dedica más tiempo a su familia, a su esposo José Roberto Tavárez, compañero de vida por más de 30 años, y padre de sus cuatro hijos y, sobre todo, a sus seis nietos que la llenan de amor y alegría.

    Entrevistada durante la entrega del Plan de Retiro Complementario, donde recibió beneficios a través de ese programa, Juana se mostró más que feliz. “Ese día fue de gozo para el magisterio, porque nos devolvieron beneficios de nuestro trabajo”, precisó mientras dejó escapar una sonrisa.

    Dijo que el dinero que recibió lo invirtió en actividades productivas y en ayudar a familiares que realmente están muy necesitados.

    De su prole habla con mucho orgullo. Su hijo José Francisco Mercedes se graduó en Administración de Empresas; Saly Francina es médico, Lisbeth Leonor estudia contabilidad y Pamela Chantal decidió vivir en los Estados Unidos.

    Sus inicios

    Juana Reynoso se inició en el magisterio a la edad de 23 años, en el 1983, en la escuela La Campaña, en La Hacienda Estrella, del municipio de La Victoria, Santo Domingo Norte, donde se desempeñó durante un año.

    Recuerda que cuando culminó ese período, por compromisos familiares, pidió su traslado a su pueblo natal Castillo, en la provincia Duarte, donde permaneció por 25 años como maestra de básica en el Centro Educativo General Olegario Tenares.

    Transcurrida esa época, pasó a trabajar como técnico de supervisión en el distrito educativo 07-03, de Castillo, donde terminó su labor docente, hasta que fue jubilada con el decreto 192-17.

    Confiesa que, aunque empezó a trabajar en las aulas por necesidad, nunca se aislará del magisterio, porque le apasiona la labor de enseñar, aptitud que pone a prueba cada día con sus nietos.

    “Mi pasión era alfabetizar, me gustaba trabajar con los niños más necesitados, con los que tenían problemas, dificultades, porque yo entendía que esos eran los que necesitaban más apoyo…y así le fui tomando cariño y entrega a la labor docente”, sostiene muy convencida.

    Exhortó a los maestros activos a realizar con amor todo lo que hacen en las aulas a favor del estudiantado, porque con ello ponen su grano de arena en el bienestar del país y de la Patria.

    Narra, que tras su jubilación se dedica a operar una cocina que da servicios a la tanda extendida, una de las conquistas del gobierno que encabeza el presidente Danilo Medina.

    Departamento de Comunicaciones

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