Profesor jubilado Manuel Antonio Suero: “Llevo 43 años como docente… y los que faltan…”.

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    Él es de los que asumen la frase “jubilado, pero no retirado…”

    Santo Domingo. – Con el solo interés de hacer algo positivo por los demás es como el profesor Manuel Antonio Suero se inicia en el magisterio en 1976, descubriendo, al poco tiempo, que su verdadera vocación era ser maestro.

    Cuenta que permaneció 42 años en el sistema educativo oficial, diez alfabetizando y 32 dirigiendo distintas áreas en la escuela pública hasta que le tocó ser jubilado en el decreto 193-17. A la fecha trabaja como profesor de matemáticas en la Universidad Católica de Santo Domingo.

    Asegura que “si volviera a vivir ese momento, de ayudar como humano sería otra vez maestro, porque es la oportunidad que Dios te da para hacer cosas realmente significativas para los demás”. Esto lo repite; y afirma no se trata de un cliché.

    Con un dejo de melancolía define sus años en las aulas públicas como una época de grandes logros y de identificación con el trabajo porque, más que otra cosa, era un compromiso para ayudar a levantar generaciones de clase media baja.

    Piensa que la carrera de maestro es para quien la vive y se identifique con ella, y asegura que en la actualidad no ve ese apego a la profesión.

    Sus inicios

    De su inicio formal como educador relata que fue en el plantel multigrado de la comunidad La China, en Sabana Grande de Boyá, provincia Monte Plata, donde impartió las primeras clases. Dice que tenía 21 años, un año después de su graduación en la desaparecida escuela normal Américo Lugo, de San Cristóbal.

    Recuerda aquella escuelita, en la que permaneció por tres años ganando 60 pesos, unitaria y aislada, impartía primero, segundo, tercero y cuarto, y a su salida logró llevarla hasta sexto grado.

    Para ese entonces vivía en Santo Domingo, y estudiaba sabatino la licenciatura en Educación. Viajaba a Sabana Grande de Boyá todos los días hasta que logró que lo trasladaran a la escuela primaria de Los Guaricanos Adentro, tras el huracán David.

    Luego pasó a la escuela Santa Cruz, de Villa Mella, como profesor de matemáticas, donde estuvo poco más de tres años para dar el salto como director de los núcleos escolares número 10, de Santa Cruz, 3 del Higüero y el San Felipe de Villa Mella.

    Al concluir esta etapa, a finales del decenio de los 80, continuó su labor como técnico adjunto del Distrito Escolar de Villa Juana, donde funciona hoy la Escuela Nicaragua y luego como técnico de la Dirección Nacional de Educación Básica, en el período 1990/1996.

    Fungió también, como director de la Regional de Educación número 10, de Santo Domingo para el período 1996/2000, siendo degradado durante los cuatro años del gobierno de Hipólito Mejía.

    En el año 2004 fue designado director general de las Instituciones Educativas Privadas (Colegios Privados), y en 2009, pasó a ser vicerrector ejecutivo del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU) hasta ser jubilado en 2017.

    También, fue profesor de planta del recinto Félix Evaristo Mejía, durante el período 1998/2008, donde impartió sicosociopedagogía, que tiene que ver con la formación.

    Procedencia y jubilación

    El profesor Suero nació en Neyba hace 63 años, es el mayor de 9 hermanos, tiene un doctorado en Educación, de INTEC y de la Universidad del Sur de Miami; licenciado en Educación, mención Física y Matemáticas, de la Universidad Pedro Henríquez Ureña y tiene una maestría en Administración y Supervisión de la Educación, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

    Está casado con Iluminada Rodríguez Estévez, con quien procreó tres hijos, Wellington, Darisabel y Ana Isabel, tres profesionales; el primero, ingeniero en Sistema y las dos hembras graduadas en Administración de Empresa y Hotelería, respectivamente.

    Pese a ser jubilado en 2017 jamás ha dejado de impartir docencia, y su mundo sigue atado a la educación, pues continúa como catedrático de matemáticas en la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD), donde trabaja desde 1989. Es de los que asume la frase: jubilado, pero no retirado.

    Sin hacer alarde, confesó que el millón y algo más… de pesos que recibió del Plan de Retiro Complementario (PRC), uno de los programas del Instituto Nacional de Bienestar Magisterial (INABIMA), lo colocó en un certificado financiero.

    Departamento de Comunicaciones

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