Conmemoración del 111 aniversario del fallecimiento de Máximo Gómez

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    Máximo Gómez (Baní, República Dominicana, 18 de noviembre de 1836–17 de junio de 1905, La Habana), dominicano, líder militar de los independentistas cubanos, estuvo destinado a la carrera eclesiástica, pero cambió ésta por la de las armas al producirse la invasión de Santo Domingo por parte de Haití en 1855.

    En 1865, Gómez pasó a Cuba y se unió al movimiento nacionalista contra la dominación colonial española. Cuando estalló la primera guerra por la independencia cubana, la llamada Guerra de los Diez Años (1868-78), el militar dominicano luchó junto a Céspedes y ascendió rápidamente gracias a su experiencia hasta obtener el mando sobre las fuerzas de la provincia de Oriente.

    Allí implementó una eficaz táctica de guerrillas que le dio el control de la región, pero en cambio fracasó en su campaña para invadir la mitad occidental de la isla (1875). Acuciado por disensiones internas, abandonó Cuba poco antes de firmarse la Paz de Zanjón (1878). Gómez se refugió entonces en Honduras -donde fue nombrado general del ejército- y apoyó un nuevo intento de insurrección en Cuba, que también fracasó (la “Guerra Chiquita”, 1879-80).

    En 1892 llegó a un acuerdo con José Martí y Antonio Maceo para organizar un nuevo levantamiento, de la que Gómez sería jefe militar. Muerto Martí al comienzo de la Guerra de la Independencia (1895-98), Gómez y Maceo dirigieron la ofensiva rebelde desde el este hacia el oeste de la isla (1895-96), pero fueron derrotados por la enérgica política con la que respondieron los españoles bajo el mando del general Weyler.

    La muerte de Maceo (1896) dejó solo a Gómez al frente del movimiento, otra vez confinado a la lucha guerrillera en las montañas orientales. A pesar de su débil posición militar, se negó a todo compromiso con los españoles, rechazando el plan de autonomía que ofreció el gobierno de Sagasta (1898).

    La intervención de Estados Unidos vino a expulsar a los españoles de Cuba en 1898, y la nueva República independiente tuvo en Gómez a su héroe nacional, encarnación de la lucha revolucionaria. Sin embargo, el notable militar dominicano entró en conflicto con la nueva dirigencia política y con el gobierno de intervención norteamericano, y dimitió del mando del ejército.

    Gómez murió el 17 de junio de 1905, a los 68 años, en Cuba, donde vivió humildemente y alejado de los círculos de poder.